Como suelo dejar las cosas hasta el último minuto y con vistas de que me mude a EEUU el 31 de mayo después de casi 6 años en Madrid, quería evitar el estrés que siempre acompaña tal comportamiento. En este caso, un asunto que me pone nervioso es el tema de encontrar un buen hogar para mi gato, El Lío.

El gato es medio salvaje (viene del Retiro) y medio domesticado (lleva 3 años conmigo). No es el gato más agradable del mundo: me ha dado unos cuantos arañazos que quedaré cicatrizado para siempre.

Este elemento de su carácter no le hace muy atractivo para parejas buscando gatos cariñosos, ni familias que quieren dar compañía a su niño.
Por eso mandé un e-mail a Kim Griffin, la directora de Middlebury en Madrid, inquiriendo sobre su finca y la posibilidad de poder usar a gatos para cazar los ratones en los establos. Me respondió que sí, no había ningún problema, sólo tenía que tener en cuenta que tiene dos perros que les gusta jugar mucho y si el gato no está acostumbrado a jugar bruscamente, pues "puede acabar mal". Inmediatamente vi esta opción como el plan C. El plan A siempre ha sido encontrarle un buen hogar aquí por Madrid; el plan B es llevármelo a EEUU donde él tendrá que irse de casa a casa hasta que yo encuentre algún sitio ideal para nosotros dos.
Puse un anuncio en Segundamano, un periódico online de vender/comprar cosas de segundamano. Tres horas más tarde me llamó un tal José que estaba interesado en el gato porque quería regalárselo a su novia para su cumpleaños la semana que viene. Por la tarde recibí un correo electrónico de una pareja que me escribió que se habían enamorado de él (colgué fotos) y quería regalárselo a su hija. "El problema es que vivimos en Murcia y sólo estamos en Madrid hasta el 20 de marzo", me escribió. Les llamé y envié un e-mail sin contestación. El día siguiente llegó otro e-mail de una amante de animales anónima.
Hola, como amante de los animales sólo quiero advertirte sobre unas cuantas mierdas humanas, para que tu animalito no caiga en esas manos: hay gentuza que quiere gatitos para alimentar a sus boas, te doy el e-mail de estos malnacidos:
Me incluía una lista de algunos nombres, números de móvil, correos electrónicos, etc., y concluía el mensaje con: "hay gente desequilibrada que los quiere para hacer budú, les cortan la cabeza y las extremidades, sobre todo quieren gatos negros o blancos."
El Lío encaja muy bien en este perfil.

Repasé los e-mails que ya había recibido y afortunadamente no era ninguno al que se correspondía a estos datos pero te digo que me ha dado un asusto mortal. Antes de poner el anuncio, se me pasó por la cabeza esta posibilidad de que algunos engañarían a otros para sus propios fines malvados, pero ni por un segundo pensé que sería tan extendido el fenómeno. Ahora temo que a cualquiera que se lo regale va a hacer una sopa de él.
Me da escalofríos pensar en esta posibilidad, y me hace pensar que el plan C está llegando a ser el plan A.
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