De cuando en cuando almuerzo en un restaurante chino cerca de Callao. Es un sitio bastante particular porque es vegetariano y no hay nada de carne ni pescado. Cada día hay un buffet libre para 10€ y, de modo que doy clases de inglés al lado, a veces me gusta disfrutar de comida sana y rica. (También confieso que me gusta mucho el tofu, el seitan, los fideos chinos y el arroz vaporizado o frito.)

Siempre que voy allí a la hora de comer, raramente hay alguien comiendo. No entiendo como sobrevive este restaurante y me temo que hay algo más allá que pueda ser un tipo de mafia o una fabrica donde explota a los trabajadores en el sótano.

Pero a lo que iba... hace dos semanas estuve allí comiendo. Cogí mi plato, lo llené de muchísima comida y me puse a comer y leer a la vez. De repente, a mi derecha, una mujer china empezó a hablar en voz alta y muy rápida. La había visto unas veces antes y llevaba un uniforme medio exótico del lugar. Creo que es la mujer del dueño o quizá la dueña misma. Estaba a dos meses de la mía, casi al lado. Seguía comiendo y ella no paraba de hablar. En las manos llevaba un cuaderno abierto. Parecía que estaba leyendo ello.

Subrayo que no es que estuviera murmurando sino que estaba leyendo en voz alta y de una manera media intrusa. Durante unos dos minutos seguía sin parar y por fin bajó la voz hasta un susurro. Saqué mi cámera y empecé a grabar el vídeo a continuación del acontecimiento porque, sí, volvía a leerme el cuento chino mientras yo almorzaba. No pillé ni una palabra pero era fascinante.

¿Qué rayos estaba leyendo? Nunca en mi vida pensaría hacerlo y me hace preguntar si es algo común en China, una costumbre o un tipo de oración para bendecir la comida. Tal vez estuviera preparándose para una especie de oposiciones chinas y tuviera que saberse de memoría algunos datos y, además, leerlos en voz alta durante la entrevista. Dudoso. A lo mejor era algo que a ella le encantaba, leer en voz alta, y nada más. Lo seguro es que nunca voy a enterarme de el por qué de esta situación rara.